Inicio - José A. Zorrilla - Director de Cine y Escritor
El Rey de la Movida Guiones Obra Abierta Bienaventuranzas Traducciones Autobiografía Artística Manuscritos Inéditos Faq's
José Antonio Zorrilla

Mi carrera arranca en 1973 cuando escribo un relato, "El cine". A tono con los tiempos cuenta la toma de conciencia de una chica encantadora a través del cine. Algo no muy distinto a lo que haría despues Manuel Puig con "El beso de la mujer araña".

Dejé el texto en el cajón. Me esperaba otro cine y no el de los relatos, el cine de verdad, lo que yo más quería. Rodé para una cooperativa de cortos "El barranco de Víznar" en 1976. Tuvo muchos premios y eso me indicó ahí estaba mi futuro. Vino en el 1977otro corto, "Argelès" y pasó cómo con el primero, premios, buenas críticas... Así pues todo parecía claro. Dejé la pluma y me c onsagré a la cámara.

Por cierto, "El cine" estuvo a punto de publicarse en una colección de relatos que inaguraba Carlos Barral.

Carlos me recibió en su editorial, un piso lóbrego. No había llegado todavía la hora de la subvención y todas las maravillas que había publicado lo habían sido desde aquella guarida. Me pareció tan injusto cómo normal. Nunca he subestimado la caspa hispana. El cuento merecía todos sus parabienes reconoció generosamente el editor y me ofreció la segunda posición en una nueva colección de relatos tras una consagrada primera escritora, no recuerdo si Carmen Martín Gaite o Ana María Matute. Me pidió sólo que ampliase un poco la historia. No encajaba en las dimensiones de la colección. Mi respuesta fue, creo que antológica. Con toda la seguridad y la arrogancia de mis treinta años inéditos le largué nada más ni nada menos que al Barral de los setenta: "Mira Carlos, el relato es lo que es. No me siento capaz de modificarlo ni creo que sea una buena idea intentarlo. Te recuerdo que Muerte en Venecia de Thomas Mann tiene más o menos la longitud de mi manuscrito y es una obra maestra."

No hace falta decir porqué el lector puede encontrar el texto en esta página web y no en el catálogo de la editorial. ¡Juventud divino tesoro!

¿Qué importaba? El cine contenía todas las perfecciones. Rodé en 1982/83 mi primera película, "El Arreglo". Y fue fulgurante. Premio de Nuevos Realizadores en San Sebastian, Premio de la Crítica a Eusebio Poncela cómo mejor actor y Premio al mejor guión Guía del Ocio.

A por la segunda. Lo mío era la memoria histórica, ¡toma memoria histórica!. "Los últimos días de la guerra". El maquis republicano español en el Sur de Francia. Dista de ser una cursilada progre. Este año (2006) el Presidente de la República francesa, Jacques Chirac, le ha dicho al Rey de España que uno de los eslabones de la cadena que une a nuestros dos países son los republicanos que desde las filas del maquis de De Gaulle trajeron la Francia legítima de la V República.

Bueno, el guión gustó a todo el mundo, empezando por TVE, primera y única vez que me han dado derechos de antena. Hubo interés por parte de Alemania, ETB...la Biblia en verso. Me llevó dos años levantar todo aquello y lo presenté a la Comisión del Ministerio de Cultura con todos los exteriores localizados y unas excelentes láminas de arte de Manolo Mampaso. Bien, a todo el mundo le pareció excelente el proyecto..salvo a la Jefa del Invento y Directora General, Pilar Miró. Y aquel fracaso no solo enterró la película sino lo que es mucho más grave, mi productora.

Pasé a la producción ajena. Rodé dos películas bajo ese esquema, la última "El invierno en Lisboa" en condiciones literalmente escalofriantes. No hubo, por no haber, ni Jefe de Producción ni Director de Arte, digan los créditos lo que quieran. Sí hubo en el rodaje violencia de género y huelga.

Los diez años siguientes (1991-2000) los pasé tratando de volver a la producción propia con cuatro guiones (Collioure 68, El Rock del fuego, Soñando la vida y Honduras). Ni por esas. Aquí los tiene el lector por si le pican la curiosidad. Escribí tambien "El Rey de la Movida", una novela tan original cómo su destino. Recibida con grandes parabienes por Feltrinelli no la quiso publicar nadie en España. La hago hoy pública con su traducción americana. A lo mejor ayuda a los estudiantes americanos de español.

En el 2000 se produjo lo que yo llevaba esperando tanto tiempo. Apple sacó su programa de montaje profesional Final Cut, lo que me consentía rodar con cámara digital sin necesidad de equipo y montar en ordenador doméstico. Me tiré al País Vasco, llamado por el testimonio sobre todo de Fernando Savater y de Basta Ya. ¿Podría ser cierto que las cosas estaban tan mal? Ramón Colom dirigía entonces Vía Digital y compró la idea. Arranqué lo que yo esperaba fuese una serie sobre las Bienaventuranzas. Aunque no creyente siempre he pensado que ese nuevo decálogo contiene el más exigente código moral de la historia de la humanidad. Ese fue el primer capítulo: Los Justos, dedicado a las víctimas del terrorismo. Y sí, las cosas estaban fatal. Tres de los participantes sufrieron la ira del nacionalismo casi de inmediato. A Jaime Larrínaga (pbtro.) lo echaron de Maruri, su parroquia. A Gorka Landáburu le voló la mano un paquete bomba y a Joxeba Pagazaurtundua lo mató ETA.

Horrorizado por lo que veía volví a otra patria más cierta y más bella y traduje "El Archipiélago" de Holderlin.

Siguió el segundo capítulo de la serie, "El desierto y las olas" (2003) dedicado a la inmigración, ya el proyecto en manos de Canal Plus.

Intenté tambien decir cómo veía lo de Irak y presenté a TVE mi guión "Carta de un ciudadano europeo a un senador norteamericano con motivo del 9/11". ¿Hará falta decir que TVE volvió a decirme que no? ¡Hablad luego de intelectuales orgánicos, lilas!

Visto como está el cine, y quizás tambien visto cómo estoy yo, vuelve a hacerme cosquillas mi primer amor, la palabra. Y vasco cómo soy y constitucionalista me he atrevido con el ensayo: "El contrato social vasco". Por el momento el libro permanece inédito aunque espero que no por mucho tiempo.

Lo que no es inédito es mi libro "China, la primavera que llega". Está a punto de publicarse en Gestión 2000.

En cuanto a mis proyectos estrictamente literarios, algunas primicias pueden consultarse en este portal.

El crítico Augusto Martínez Torres me ha incluído en su diccionario de directores malditos del cine español.

Lo malo es que tiene razón. Quizás esta página web contribuya a aclarar la razón de las maldiciones.

Por cierto, agradezco a Augusto la elegancia del término. Antes se nos llamaba juguetes rotos.


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JOSÉ A. ZORRILLA 2006

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